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Nuestras defensas

Con la irrupción del COVID-19 y con que algunas personas pueden enfermar gravemente y otras pueden pasarlo sin síntomas, nos preguntamos qué podemos hacer para estar en el segundo grupo.

Cómo nos encuentre el virus para hacerle frente depende de muchos factores, pero uno, sin dudas, es el estado de nuestras defensas.

Entrevistados varios especialistas sobre el tema, hemos comprobado que, además de las medidas profilácticas tendientes a prevenir el contagio, como son el uso de mascarilla, la distancia social, la ventilación de los espacios y la higiene de las manos, hay otras que intervienen una vez que hemos contraído el virus y le toca a nuestro organismo reaccionar frente a el.

Los malos hábitos de vida son de estos factores que con el su persistencia durante años, crean condiciones desfavorables sobre las que poco podemos hacer  con un efecto de corto plazo.

Sin embargo,  hay algunos que pueden mejorar en plazos más cortos, tales como el sobrepeso y el fortalecimiento del sistema inmunológico.

A continuación veremos qué podemos hacer para prevenir los casos más agudos de la enfermedad derivada del COVID-19. Un tema pasa por la suplementación a la que podemos recurrir, y qué tener en cuenta a la hora de escoger los productos, y otra es la que trata con el sobrepeso, precursor de muchas enfermedades, que tratamos en una publicación sobre la dieta keto.

Suplementos relacionados con la salud de nuestras defensas

La vitamina D3 potencia la fortaleza del sistema inmunológico. La síntesis de esta vitamina comienza en la piel con la transformación de un precursor del colesterol gracias a la acción de la luz del sol. Debido a la baja exposición a los rayos solares, incluso en verano por el uso de los filtros solares, es necesario generalmente suplementarla.

El DHA es un aceite Omega 3 que actúa como un antiinflamatorio natural. La inflamación debilita nuestro sistema inmunológico, aún cuando esta sea subclínica (no se evidencia, pero existe).

El Magnesio, formulado con alta biodisponibilidad que determina cuánto realmente absorbe y puede utilizar nuestro cuerpo (existen muchos que no lo son, provocan diarreas y no suplementan como es esperado), interviene en cientos de profesos fisiológicos y contribuye a moderar los efectos del estrés, así a la fortaleza del sistema inmunológico.

Los probióticos juegan un papel importante en mantener la salud intestinal, evitando que éste sea colonizado en exceso por cepas bacterianas patológicas. El intestino es la columna vertebral del sistema inmunológico y su salud es fundamental para su buen funcionamiento.

La glutamina actúa como un cicatrizante del intestino, que ayuda a reparar las lesiones asociadas a la hiperpermeabilidad, responsable de las intolerancias alimentarias (es cuando el intestino no funciona como barrera protectora del exterior y lo atraviesan sustancias que provocan una sobreactividad del sistema inmunológico).

La combinación de la glutamina y los probióticos es la base de los tratamientos de intolerancias y en la mejora consecuente del sistema inmunológico.La síntesis de esta vitamina comienza en la piel con la transformación de un precursor del colesterol gracias a la acción  de la luz del sol.

La Vitamina C es ya una muy conocida por su importancia en fortalecer el sistema inmunológico. Su biodisponibilidad es clave para que los receptores de las células la absorban y tenga su efecto. Esta biodisponibilidad también depende de su formulación.

Productos seleccionados

¿Qué determina la eficacia de un suplemento?

Existen dos factores muy importantes para que los nutrientes sean asimilados por nuestro organismo. Estos son la biodisponibilidad del nutriente y nuestra capacidad de absorción del mismo.

La biodisponibilidad la determina la forma química en que se presenta el nutriente en relación a la capacidad de absorberlo. Así, ciertos nutrientes están más disponibles si el alimento está cocido o no, o si se toma acompañado de otros alimentos.

La capacidad de absorción tiene que ver con nuestra edad y nuestro estado de salud. La absorción a partir del intestino de los nutrientes varía con estado de salud y con la edad, tendiendo a decrecer con el paso del tiempo. Es por ello que a partir de una cierta edad, el médico puede indicarnos la toma de complementos alimentarios micronutricionales, o incluso macronutricionales.

Para asegurar la eficacia de los alimentos, en cuanto a la biodisponibilidad de los nutrientes y al aporte de las cantidades adecuadas, los médicos recurren a productos diseñados específicamente para tal fin.

Los micronutrientes u oligoelementos se suplementan utilizando productos micronutricionales, que son compuestos naturales, pese a su aspecto. Las cápsulas, comprimidos, perlas, sobres, etc.,  en los que éstos se presentan son sólo la forma galénica para consumirlos. Sus ingredientes son elementos nutricionales naturales en todos los casos.

La calidad de formulación y de los ingredientes dependerá del fabricante, por lo cual los médicos suelen trabajar con aquellos que garantizan la eficacia del producto.

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